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Predicas Mes de Abril 2013

En la Hermosura de Su Santidad - Parte 2

TEMA: EN LA HERMOSURA DE SU SANTIDAD II

 

Salmo 96:6-9 (RV1960) "Alabanza y magnificencia delante de él; Poder y gloria en su santuario. (7) Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová la gloria y el poder. (8) Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios. (9) Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra”

Alabanza y magnificencia: La primera evoca a gloria, mientras que la segunda remite a esplendor, gloria y hermosura. En el versículo seis la palabra ‘gloria’ tiene que ver con algo externo. Sin embargo, en el versículo siete tiene otra acepción, que es: majestad, honrar a Dios. Esplendor.

Nuestra forma de vivir es la que tiene que darle gloria al Señor. Nuestro lenguaje, voluntad, aún los sentimientos deben ser los que honren al Señor. ¡Debe ser más que palabras!

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En la Hermosura de Su Santidad - Parte 1

TEMA: EN LA HERMOSURA DE SU SANTIDAD I

 

Isaías 6:1-8 (RV1960) "En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. (2) Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. (3) Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (4) Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. (5) Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. (6) Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; (7) y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. (8) Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”

Los ángeles no se cansaban de adorar al Señor, ni lo hacían de manera desordenada: uno al otro daban voces diciendo santo, santo, santo.

El versículo seis no debemos leerlo de manera literal. El fuego es purificador; si el carbón le hubiese quemado no hubiese podido hablar.

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