Devocional Diario

Domingo 26/06

La instrucción de la palabra

“Yo te instruiré y te enseñaré el camino que debes seguir, te aconsejaré y pondré mis ojos en ti.”

SALMOS 32:8 BLPH

Dios es quien instruye y muestra el camino que debemos seguir, pero su mirada estará puesta en nosotros.  

La palabra enseñar yará o (2Cr 26:15) éָרָא yará; raíz primaria; propiamente fluir como agua (i.e. llover); transitivamente colocar o lanzar (específicamente una flecha, i.e. disparar); figurativamente apuntar, destacar (como si señalando con el dedo), enseñar: asaetear, abatir, arrojar, derribar, dirigir, echar, enseñador, enseñar, erigir, flechero, hundir, instruir, lluvia, maestro, manifestar, mostrar, poner, saciar, seña, tirar.

La enseñanza viene hacer un fluir de agua sobre nosotros, como también nos lanza como flechas al camino que debemos seguir. Por esta razón no es bueno no considerar la enseñanza de su palabra, ya que nos guía y nos lleva a una salvación. Nuestro caminar viene hacer diferente, hasta nuestros hábitos cambian. 

1Samuel 12:23: “Así que, lejos esté de mí que peque contra YHVH cesando de orar por vosotros; antes yo os instruiré en el camino de la bondad y la rectitud.”

Samuel, oraba por el pueblo de Israel y él los instruyó en un camino de bondad y rectitud. Claramente cómo la raíz de la palabra habla de maestro, son ellos los que educan al pueblo según la guianza de la palabra de Dios. 

Solo hay que dar un pequeño paso para llegar al concepto de «enseñar» el «señalamiento» de un hecho o de una verdad. Fue así como Dios inspiró a Bezaleel para que «enseñara» su arte a otros.

Éxodo 35:34: “Y puso en su corazón el enseñar, tanto él como Eliab ben Ahisamac, de la tribu de Dan.”

Además un padre enseña a su hijo:

Proverbios 4:3-4: “También yo fui hijo para mi padre, tierno y único a los ojos de mi madre, y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás.”

Retener en el corazón las palabras de sabiduría y de consejo es importante seguirlas, porque es una lámpara encendida que ilumina el camino. 

Entonces es necesario que nos dejemos guiar y enseñar, tener un corazón dócil y no duro para recibir lo valioso que es la buena instrucción.

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp
×